Cuando necesitas una ayuda especial, la Vela de Todos los Santos reúne en una sola llama la intercesión de quienes ya caminan junto a Dios. Su luz es compañía, amparo y acción: un recordatorio de que no rezas solo, sino en la comunión de los santos.
Esta vela en tamaño grande ofrece 100 horas de duración y mide 18 cm de alto por 6 cm de ancho, para que tus plegarias encuentren un hogar sereno durante días. Está elaborada con ceras naturales y presentada en un envase de vidrio que aporta mayor seguridad y conservación de la vela, protegiendo la pureza de la llama hasta el final. Al consumirse, el tarro de cristal queda limpio y es reutilizable.
Enciéndela para pedir estabilidad, abrir caminos, agradecer favores o sostener a tu familia en momentos exigentes. La llama de Todos los Santos es símbolo de protección, abundancia bien ganada y paz en el hogar.
Cómo convertir la luz en oración
Coloca la vela en un lugar seguro y digno. Si te ayuda, escribe en un papel los nombres de tus santos de confianza (por ejemplo, San José, Santa Teresita, San Pancracio, Santa Rita) y tus intenciones. Al encender, di con calma:
“Santos y santas de Dios, unid vuestra voz a la mía. Que esta luz abra caminos, guarde mi casa y fortalezca mi fe. Presentad ante el Señor mis peticiones y dadme constancia para hacer mi parte. Amén.”
Déjala arder el tiempo que necesites cada día. Cuando la apagues, vuelve a la vida con ánimo renovado: la fe se reza, pero también se trabaja.
Por qué elegirla
• Duración real de 100 horas: una llama estable para novenas, promesas y agradecimientos prolongados.
• Ceras naturales: una combustión limpia que acompaña tus momentos de oración.
• Vidrio que cuida la llama: el material de vidrio aporta seguridad y ayuda a conservar la vela en mejores condiciones.
• Tarro reutilizable: cuando termine, conviértelo en un pequeño altar, florero o recipiente para tus intenciones.







